Allí se conjugó la voluntad de reivindicar la soberanía
nacional con la decisión de fundamentarnos en la democracia.
Espacio de encuentro, vía para el recuerdo, la memoria,
la valoración, la presencia, el diálogo: aquí estamos en este abril
que no cesa.
Dada la fragilidad de nuestros vínculos con lo que fuimos,
a la manera en que la política dominicana trafica con estos años,
queremos brindar un testimonio de esa época y trazar los puentes
posibles hacia lo contemporáneo.
¿Son posibles estos hilos? Más que posibles, son imprescindibles.
Necesitamos verdades. Sólo con ella, podremos constituir un país
digno.