Abrilde 1965.

Guillermo Piña Contreras

La revolución de abril de 1965 no alcanzó los resultados esperados. Los que trataron, armas en las manos, de reponer al depuesto presidente Bosch fracasaron en su intento democrático el 28 de abril cuando las tropas del ejército de Estados Unidos desembarcaron en Santo Domingo. Ese nefasto día quedó establecido el resultado de las elecciones de junio de 1966. Sin embargo, aunque en términos políticos la revolución fracasara, la mentalidad dominicana acusó la transformación que todavía impera. La que la pax americana impuso.

Pax americana en el sentido de pax romana, la que el imperio romano imponía en los territorios conquistados para mantener la seguridad militar, la armonía y la prosperidad económica, según el criterio de que la paz era de orden divino. Era la segunda vez que en República Dominicana se ponía en marcha la pax americana. Los ocho años de la primera, de 1916 a 1924, están estrechamente relacionados con la elección de Rafael Trujillo en 1930 y también con la dictadura que ese militar formado por el US Marine Corps mantuvo hasta 1961. En 1965 la situación y los tiempos eran diferentes. El Gobierno provisional de Héctor García Godoy era el resultado de un acuerdo de las partes en conflicto, pero las fuerzas de ocupación permanecerían en el país hasta poco después que el ganador de las elecciones presidenciales del 1 de junio de 1966 tomara posesión y se dejara establecida y consolidada la pax americana.

Sin negar la influencia que puedan tener hoy los 31 años de Trujillo en los dominicanos,
la revolución de abril
de 1965 iba a acelerar la evolución
de la mentalidad
dominicana.

Durante el Gobierno provisional de García Godoy, el ejército de ocupación desmilitarizó a los constitucionalistas y sacó del país a los líderes de los diferentes sectores. El coronel Wessin, principal líder militar del Gobierno de reconstrucción, fue sacado poco después de la toma de posesión del nuevo presidente. El coronel Caamaño, presidente constitucional por renuncia de Juan Bosch, fue objeto de un atentado en diciembre de 1965 y, posteriormente, nombrado agregado militar en Londres. Igual suerte siguieron los demás dirigentes militares del movimiento constitucionalista y fueron repartidos en cargos diplomáticos en América del Sur y Europa. Las condiciones estaban creadas para que los resultados de las elecciones de junio de 1966 favorecieran a Joaquín Balaguer, el candidato de la paz, es decir de la pax americana.

Sin negar la influencia que puedan tener hoy los 31 años de Trujillo en los dominicanos, la revolución de abril de 1965 iba a acelerar la evolución de la mentalidad dominicana. Esa evolución no se debe juzgar en términos maniqueos. No se trata de saber si fue bien o mal lo que resultó de esa revolución. Se trata de asumir que a partir de entonces el dominicano es otro. Si se busca un resultado, la intervención militar estadounidense hizo todo para que la revolución no triunfara y durante los doce años de Balaguer se consolidaron las bases que alejarían definitivamente a la República Dominicana de un régimen socialista. Fue durante esos años, post 1965, que se inició el primer gran éxodo de lo que sería unos veinte años más tarde la diáspora dominicana en el extranjero. Primero hacia Estados Unidos, Puerto Rico y Venezuela; luego, hacia España y otros países de Europa, y hoy en todo el mundo. La pax americana fijó el rumbo que ella quiso a la historia dominicana.
El Caribe, 24-04-2003

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