EL PUEBLO EN ARMAS.

REVOLUCIÓN EN SANTO DOMINGO.

José A. Moreno*

CapÍtulo 2

ANTECEDENTES DE LA REVOLUCIÓN

En la tarde del 30 de mayo de 1961, unos pocos kilómetros al oeste de la capital dominicana, Rafael Leónidas Trujillo era asesinado por un grupo formado por cinco hombres que habían sido sus amigos. Más tarde tres de los asesinos fueron ejecutados por orden del hijo del dictador, Ramfis Trujillo. Los otros dos escaparon de la muerte, uno escondiéndose en casa de unos amigos y el segundo refugiándose temporalmente en la Embajada americana.

*José Moreno: "El pueblo en armas. Revolución en Santo Domingo". Editorial Tecnos, Madrid, 1973.

La dictadura de Trujillo, que ha sido calificada como tiranía personalista[1], comenzó en 1930 como efecto indirecto de la intervención de las tropas norteamericanas. El entrenamiento que recibió Trujillo de los marines norteamericanos le permitió convertirse en jefe de la Guardia Nacional, cuerpo creado por los marines para reemplazar la vieja estructura militar. Como Comandante en Jefe de la Guardia, Trujillo se apoderó virtualmente del poder durante la presidencia de Horacio Vázquez (1924-1930). Un golpe de Estado en febrero de 1930 terminó con el liderazgo de Vázquez y en agosto del mismo año Trujillo se nombró presidente de la República Dominicana. Durante los siguientes 30 años Trujillo gobernó el país con mano de hierro. Era presidente y jefe de las fuerzas armadas;  se adueñó de casi el 80 por 100 de la tierra, del 45 por 100 de las fuentes de producción, de los Bancos, servicios y utilidades. Además se otorgó los títulos de El Jefe, Generalísimo, Padre de la Patria y Benefactor del País. Creó una nueva aristocracia, una clase que lo aceptaba como el Padre de la Patria y que se las arregló para hacer progreso social y político bajo su mandato. Esta nueva aristocracia incluía a miembros de la familia Trujillo[2], a quienes el dictador había colocado estratégicamente en altas posiciones gubernamentales; a representantes de la vieja aristocracia dominicana, que ahora servían a Trujillo en altos cargos de gobierno o en puestos diplomáticos en el extranjero;  a la mayoría de los generales y oficiales militares de alto rango y a algunos representantes del clero. Ser miembro de la clase trujillista no significaba que uno tenía que cometer crímenes; muchos de estos hombres y mujeres eran ciudadanos honestos y pacíficos, pero ellos no podían criticar ni mucho menos interferir en ninguna cosa hecha por El Jefe o por alguno de sus hombres.

Mientras Trujillo y su familia, y en menor grado los miembros de la oligarquía trujillista, tenían todo lo que necesitaban, las masas dominicanas prácticamente no tenían nada. No hay cifras estadísticas disponibles de estos años en que uno pueda confiar, pero la desocupación ha sido estimada en un 30 por 100, mientras que otro 35 por 100 de la población ha sido considerada sub-empleada[3]. Los analfabetos constituían el 70 por 100 de la población; a lo cual se agrega la carencia de sindicatos, de partidos políticos, de libertad de prensa, de radio o de televisión.

La universidad nacional estaba regida por funcionarios políticos y los estudiantes no podían organizar demostraciones o reuniones estudiantiles. La Iglesia Católica estaba sometida al dictador, de quien oficial o privadamente recibía favores. Trujillo estaba también en buenos términos con la Embajada americana y era elogiado públicamente por los oficiales americanos.

Trujillo no toleraba la oposición pública. A pesar de que había elecciones cada cinco años, había sólo un partido y un candidato. Trujillo siempre ganaba. Era obligatorio votar y quienes no lo hacían iban a la cárcel. Durante esta tiranía que duró treinta y un años hubo algunos intentos para derrocar a Trujillo, pero todos fallaron y culminaron con la represión en masa de sus organizadores. Los grupos exiliados en Cuba y Venezuela organizaron golpes, siendo uno de los más conocidos el de la expedición de Cayo Confites en 1947, organizado en Cuba por un joven exiliado llamado Juan Bosch. Este intento fue frustrado por las presiones norteamericanas sobre el gobierno cubano de Grau San Martín[4]. El 14 de junio de 1959 se inició otro importante intento por un grupo de exiliados dominicanos que desembarcaron en Constanza. Trujillo capturó a los rebeldes y los ejecutó. No obstante, unos meses más tarde, estudiantes universitarios y jóvenes profesionales fundaron una organización secreta bajo el nombre de Movimiento 14 de Junio (1J4).

La familia de Trujillo, y en especial su hijo mayor Ramfis, mantuvo en general el control de las fuerzas armadas y del país, después de la muerte del dictador. Empezaron a crecer firmes presiones del Presidente Kennedy y de la Organización de los Estados Americanos, además de la oposición interna organizada por el Movimiento 14 de Junio y por la Unión Cívica Nacional (UCN) recientemente fundada como grupo civil no-político. Unos meses más tarde la familia Trujillo vació el tesoro nacional y se fue al exilio. Joaquín Balaguer decidió formar el Consejo de Estado el 1.° de enero de 1962, para gobernar la nación bajo su propia dirección. Otros seis miembros, incluyendo los dos sobrevivientes del grupo que asesinó a Trujillo, fueron elegidos miembros del Consejo por los diferentes grupos políticos. Pero dos semanas más tarde las dos organizaciones de clase media, el Movimiento 14 de Junio y la UCN, pidieron la renuncia de Balaguer por su íntima colaboración con el dictador fallecido. La presidencia del Consejo de Estado fue entonces ocupada por Rafael F. Bonnelly. Bonnelly había cooperado con Trujillo, siendo ministro del interior durante su gobierno[5], pero, antes del asesinato del dictador, Bonnelly se había unido a la UCN.

Uno de los exiliados políticos que regresaron a Santo Domingo después de la muerte de Trujillo fue Juan Bosch, líder del Partido Revolucionario Dominicano (PRD). Después de 25 años exiliado en Cuba, Venezuela y Costa Rica, Juan Bosch se había convertido, al igual que Rómulo Betancourt, Pepe Figueres y Muñoz Marín, en uno de los más prominentes líderes de la llamada izquierda democrática en América Latina. En el exilio, Bosch y otros, habían organizado el PRD, organización política basada en la misma ideología del Partido Revolucionario Cubano (Auténtico), de la Acción Democrática de Venezuela y del Partido Popular de Puerto Rico. Estos partidos atraían a las enormes masas desposeídas, con promesas de mayor participación en la vida social y económica del país, mayor libertad de dictaduras internas e independencia del país de los poderes imperialistas internacionales. Cuando en octubre de 1961 Bosch regresó de su exilio, tanto él como el PRD eran totalmente desconocidos en el terreno político en Santo Domingo. La UCN y el Movimiento 14 de Junio habían tratado de captar el espíritu de las fuerzas que se oponían a la familia Trujillo y habían forzado a Balaguer a dejar el poder. En realidad, la UCN fue el partido que tenía el poder después de la caída de Balaguer. Sin embargo, los dos partidos pronto se dividieron.

La Unión Cívica se convirtió en el Partido de la extrema derecha, a pesar de que hasta 1962 había acogido a miembros del Partido Comunista. Y el Movimiento 14 de Junio se transformó en extrema izquierda, a pesar de que la mayoría de sus miembros pertenecían a la clase media alta. Pese a que las campañas políticas de la UCN se basaban en la necesidad de erradicar el «trujillismo» del país, la mayoría de sus líderes —como miembros de la clase alta o media— habían estado íntimamente conectados con Trujillo y su familia. Fue un período de muchas discusiones y luchas intestinas sobre qué individuos habían cooperado más con Trujillo. El hecho era que prácticamente todos en el país habían estado de alguna forma ligados al dictador.

Bajo la dirección de Bosch, el PRD trató de seguir una línea completamente diferente. Se discutían los problemas a nivel nacional y se debatían los posibles medios para resolverlos, sin considerar los vicios o virtudes de los individuos. Los mensajes del PRD estaban dirigidos a las masas, las cuales, Bosch insistía, nunca habían sido tenidas en cuenta por los políticos dominicanos[6]. Su mensaje se refería a reformas estructurales del sistema social total.

En la vida de la mayoría de los dominicanos, las elecciones libres constituían un hecho sin precedentes en la República Dominicana. Entre 1848 y 1962 había habido treinta y dos elecciones presidenciales, de las cuales solamente cuatro fueron libres, y de éstas solamente dos fueron conducidas por voto popular directo. La atmósfera política estaba cargada de expectativas. Para un electorado de menos de un millón y cuarto de personas, se ofrecían cinco candidatos presidenciales y veintiséis partidos políticos. Las elecciones, supervisadas por la OEA, se hicieron el 20 de diciembre de 1962. De un total de 1.054.944 votos, Bosch recibió 628.044; su oponente de la UCN obtuvo 317.327. El PRD eligió 22 senadores y 52 diputados; la UCN, 4 senadores y 13 diputados. Los pocos senadores y diputados restantes fueron elegidos de entre los otros veinticuatro partidos. Juan Bosch había sido elegido por una aplastante mayoría de dominicanos.

La primera tarea que emprendió el nuevo gobierno fue la revisión de la constitución. La Asamblea Nacional se reunió durante cuatro meses y el 29 de abril, sesenta días después que Bosch había comenzado su mandato, se proclamó una nueva constitución. La Constitución de 1963 era, básicamente, similar a muchas otras constituciones latinoamericanas; se parecía especialmente a la constitución cubana redactada en 1940, durante el gobierno de Batista y bajo la influencia del Partido Auténtico con el cual Juan Bosch se había familiarizado estando en Cuba.

Cuando se puso en vigencia la nueva constitución, el gobierno comenzó a ser objeto de crecientes acusaciones. El 14 de mayo de 1963[7], en una carta pública dirigida al presidente, el líder de la oposición, Dr. Viriato Fiallo, de la UCN, resumió algunas acusaciones. El Dr. Fiallo sugirió que "los comités destinados a la protección de los bosques y de los cultivos de caña de azúcar" no eran necesarios, dado que las fuerzas armadas podían encargarse de eso, y señaló que en otros países los mencionados comités eran conocidos como milicias. Criticó al gobierno de crear un monopolio oficial de los medios de comunicación, de conceder cargos sólo a los miembros del partido que estaba en el poder[8] y de colocar comunistas en posiciones clave en el gobierno, permitiéndoles usar escuelas y edificios del gobierno para su adoctrinamiento político. Concluía su carta exigiendo una clara y definida declaración sobre la posición mantenida por Bosch sobre la ideología comunista.

Otras críticas a Bosch fueron todavía más agudas y agresivas que la del Dr. Fiallo. Bosch fue acusado por la prensa, radio y televisión, de los siguientes cargos[9]:

1.- De una estafa de 70 millones de dólares en un contrato con la Overseas Construction Ltd.

2.- De firmar acuerdos secretos con los comunistas, entregándoles la Universidad y dándoles posiciones clave en su administración.

3.- De violar la constitución cambiando la estructura del gabinete, minando la autoridad de la Universidad e interfiriendo con el Poder Judicial.

4.- De organizar un golpe contra su propio gobierno para dejar a los comunistas tomar el poder.

5.- De crear un conflicto armado con Haití para distraer la atención pública de los problemas domésticos.

En julio de 1963, la oposición al gobierno estaba tratando de crear la impresión de una oposición masiva de la población contra la política del gobierno. Se organizaron en todo el país enormes reuniones de "reafirmación cristiana". Se trajeron camiones cargados de campesinos desde las provincias a la capital para demostrar el apoyo popular que tenía la acción contra los comunistas. (La práctica de transportar campesinos a la ciudad para participar en demostraciones ya había sido iniciada por Trujillo cuando comenzó a interesarse por la opinión pública nacional e internacional).

También en julio, el Congreso Dominicano modificó la Ley de Confiscaciones Públicas, originalmente aprobada por el Consejo de Estado, para confiscar las propiedades que pertenecían a la familia Trujillo y a otros trujillistas. El Congreso se designó a sí mismo como único tribunal competente para este procedimiento y no el Poder Judicial. Cuando la UCN estaba en el poder, la ley fue positivamente aplicada por el Consejo de Estado. Sin embargo, con el PRD en el poder, la UCN se vio amenazada al aplicarse la ley en forma más estricta que antes. La ley fue vista con regocijo por los habitantes pobres de la ciudad y por los campesinos, pero firmemente atacada por las organizaciones  de  industriales, hombres  de empresa y terratenientes[10]. Es interesante tener en cuenta que estas organizaciones criticaron la ley usando un argumento que fue ampliamente empleado hasta la caída de Bosch, por la oposición al gobierno. Ellos argüían que la República Dominicana no podía convertirse en una "segunda Cuba"[11].

Mientras tanto, las fuerzas  armadas dominicanas, que notoriamente habían cooperado con Trujillo y que desde la muerte del mismo siempre habían interferido en la política, estaban sorprendentemente calladas desde la elección de Bosch. Sin embargo, el 16 de julio, Bosch compareció ante la televisión para decirle al país que los militares lo estaban presionando[12]. Se empezaron a expandir rumores por todo el país. Falló un intento de golpe de Estado y también una huelga general anunciada por los negociantes y los propietarios de comercio.

Poco después, los negociantes y propietarios de comercio anunciaron otra huelga general. Esta fue programada para el 20 de septiembre de 1963, teniendo como motivo protestar contra el "comunismo internacional y la actitud complaciente del gobierno hacia los grupos comunistas en el país"[13]. El gobierno clausuró cuatro radio-emisoras por apoyar la huelga declarada ilegal y por incitar a la rebelión. Pero Bosch tampoco tuvo éxito en manejar a los izquierdistas, pues el mismo día que clausuró las emisoras, el Movimiento 14 de Junio publicó un comunicado en el que culpaba al gobierno y al PRD de no tomar los pasos necesarios para reducir las actividades de los que conspiraban contra la Constitución[14].

En la mañana del 25 de septiembre, un golpe de Estado derrocó al gobierno de Bosch. Un comunicado anunció que el golpe estaba dirigido por diez generales y quince coroneles, quienes culpaban al gobierno de no tomar una posición firme frente al problema del comunismo[15], a pesar de la clara advertencia que los militares le habían hecho al gobierno de que el comunismo llevaría al país a una guerra civil. El documento indicaba que el nuevo gobierno respetaría los derechos individuales y los de las asociaciones, especialmente el derecho a la propiedad privada y a la libre empresa; el comercio, la industria y los bancos, libres del temor a la confiscación, podrían contribuir mejor al desarrollo del país[16].

Unos pocos días después del golpe de Estado, J. Bosch, que había estado arrestado, dejaba el país en una fragata hacia las Indias Occidentales. Desde allí fue a Puerto Rico donde permanecería durante los siguientes dos años. El primero y único intento de democracia en la historia del país había terminado después de siete meses.

 

Durante el Gobierno provisional de García Godoy, el ejército de ocupación desmilitarizó a los constitucionalistas y sacó del país a los líderes de los diferentes sectores. El coronel Wessin, principal líder militar del Gobierno de reconstrucción, fue sacado poco después de la toma de posesión del nuevo presidente. El coronel Caamaño, presidente constitucional por renuncia de Juan Bosch, fue objeto de un atentado en diciembre de 1965 y, posteriormente, nombrado agregado militar en Londres. Igual suerte siguieron los demás dirigentes militares del movimiento constitucionalista y fueron repartidos en cargos diplomáticos en América del Sur y Europa. Las condiciones estaban creadas para que los resultados de las elecciones de junio de 1966 favorecieran a Joaquín Balaguer, el candidato de la paz, es decir de la pax americana.


José A. Moreno: CAPÍTULO III: LA ORGANIZACIÓN POLÍTICA.


[1] Jesús de Galíndez, La Era de Trujillo (Buenos Aires, 1962), pág. 180.

[2] Idem, págs. 189-195.

[3] J. Bosch, Partido Revolucionario Dominicano: tesis sindical (Santo Domingo, 1966). J. I. Jiménez Grullón proclama que el desempleo alcanzaba un 50 por 100 de la fuerza activa ( La República Dominicana: una ficción [Mérida, Venezuela, 1965], págs. 204-205).

[4] CEFA, Libro Blanco de las Fuerzas Armadas y de la Policía Nacional de la República Dominicana (Santo Domingo, 1964), págs. 420-455-464. Ver también Galíndez, La era de Trujillo, pág. 75.

[5] J. Bosch, Crisis de la democracia de América en la República Dominicana (Ciudad de México, 1964), págs. 71-73. Ver también de Galíndez, La Era de Trujillo, pág. 87.

[6] Bosch, Crisis..., págs. 80-81.

[7] CEFA, Libro Blanco..., págs. 147-153. Bosch explicó en su libro cómo estas acusaciones eran enteramente sin fundamento y que ayudaron a crear una atmósfera falsa de que los comunistas estaban tomando el gobierno. Ver Crisis..., pág. 128.

[8] El patrocinio político de los que están en el gobierno es una práctica endémica de la mayoría de los países latinoamericanos.

[9] CEFA, Libro Blanco..., págs. 54-64, 286-288.

[10] Idem, págs. 163-165, 266 y 271.

[11] La idea de una «segunda Cuba» es un tema que estuvo presente en la mente de muchos en Santo Domingo y en Estados Unidos desde 1963 a 1965, e indudablemente está presente todavía hoy. Ver CEFA, Libro Blanco..., págs. 163-165.

[12] El Caribe, 17 de julio 1963.

[13] Prensa Libre, 20 de septiembre 1966, pág. 1.

[14] CEFA, Libro Blanco, pág. 301.

[15] Sobre el tema de ser «duro» o «blando» con el comunismo, ver Daniel Bell, The Radical Right (Nueva York, 1964), págs. 67-68.

[16] CEFA, Libro Blanco, págs. 90-91.

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