El asalto al Palacio Nacional,
el 19 de mayo de 1965. Habla Baby Mejía.
El asalto al palacio lo decidió Francis, supongo que en coordinación
con Fernández Domínguez. A mí se me llamó
y se me dijo que preparara las unidades móviles porque se iba
a hacer el asalto al palacio. Tengo entendido que después de
las conversaciones entre Francis y Fdez. Domínguez, se llamó
a Juan Miguel y a los
estamentos superiores del 1J4, pero ahí no participamos. El
asalto al palacio, visto posteriormente se puede considerar como un
disparate, pero en ese momento se creyó como algo necesario
porque Caamaño consideraba que era un símbolo de poder
y que había que tornarlo.
Había
tres columnas. Una donde estaba Monte Arache, que era la que iba a
tomar los
garajes del palacio. Una columna que iba a atacar por la Dr. Báez,
comandada por el
italiano Capocci y nosotros con Fernández Domínguez,
Juan Miguel Román, Pichi
Mella , Botello y yo, que íbamos a tomar los garajes e íbamos
a apoyar a Monte Arache que iba detrás de nosotros, a atacar
al Dni.
Ya dentro de! palacio, las dos columnas iban a apoyar a Capocci, que
iba a penetrar con un tanque por la Dr. Báez. A Capocci lo
mataron en el jardín del Palacio, ya que no logró entrar.
La primera columna cayó en una emboscada en el caución
de la 30 de marzo. Y antes
de avanzar hacia el Palacio comenzaron a dispararnos con morteros.
Nos habían
detectado porque había un helicóptero yanqui encima
de nosotros que se mantenía
permanentemente informando. No creo que el movimiento estuviese infiltrado,
como se ha dicho: le que pasa es que se trataba de demasiada gente
para pasar
desapercibida, eran tres columnas grandes con unos doscientos nombres,
y un
movimiento así despierta inmediatamente sospecha. Incluso,
para corroborar con lo
que digo, informo que les posiciones del enemigo no cambiaron en ningún
momento,
Cuando avanzamos y salimos a la 30 de marzo, bajo el fuego de mortero,
nos tiraron con todo lo que tenían. Detuvieron la columna de
Montes Arache y dividieron la de nosotros. Nos quedamos conformando
un grupo donde estaban Pichi Mella. Fernández Domínguez,
Juan Miguel Román, Marques, unos combatientes haitianos. En
fin, unos doce. Ahí es donde hieren gravemente a Euclides Morillo.
Avanzamos y entramos por la casa del Dr. Marcelino Vélez, que
quedaba pegada a los garajes del Palacio, pero caímos en una
emboscada en un callejón y Botello y yo pudimos tirarnos y
nos protegimos con un montículo de tierra, pero no podíamos
movemos. Ahí mataron a tres compañeros nuestros, porque
el callejón era muy estrecho. Quienes nos sacan a nosotros
son Domínguez y Juan Miguel, que entran por el otro lado y
tumban una ametralladora 30, con la que nos estaban tirando. Y podemos
así salír. Ahí es donde hieren a Botellito, porque
un disparo dio en una piedra y una esquirla le dio en la frente. Ya
la columna de Montes Arache se había reagrupado, pero nos seguían
tirando desde la Caribbean. Uno de las ranas, que eso fue algo milagroso,
pudo cruzar la 30 de marzo, que tenía todo el fuego concentrado
ahí, Fernández Domínguez pensó que podía
salir y ahí mismo lo mataron, entonces Juan Miguel ha dicho:
¡Mataron a Fernández Domínguez y salió
detrás de él y lo mataron también.
Botello sale, ve
que ambos están muertos y ahí fue que la columna de
Montes Arache logra tumbar la 30 y nos salimos por un solar contiguo.
Poro ya estaba muerto Capooci, y hieren a Amaury y hieren, también,
mortalmente, a Euclides. Tuvimos que replegarnos, hubieron muchas
bajas. Dentro del Palacio también, porque habíamos colocado
muchos francotiradores en todos los edificios. Ahí, gracias
a una de las unidades móviles, fue que pudimos salir. Fue un
joven apellido Ramírez , a quien le dieren un balazo que le
recorrió todo el cuerno, pero no lo mató. Él
se metió con una ametralladora 30 en una unidad móvil,
como un loco, y gracias a él pudimos salir como a las 6:30
de !a tarde. Todo había empezado como a las 2.30. Fue un fracaso
muy costoso para nosotros, porque murieron muchos de los mejores compañeros
del movimiento constitucionalista.
Los americanos estaban en estado de alerta y reforzados. Me dicen,
pero no lo creo, que Francis planteaba que los americanos no iban
a intervenir en eso, pero no lo cre o
porque ya ellos nos habían atacado y Francis era el primero
en saberlo.
Tomado de Fidelio Despradel:
“Abril 1965”, Ediciones Librería La Trinitaria,
Santo Domingo, 2000. p. 145.
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