MINNESOTA, 1916-1920.

1916: Es nombrado Profesor de Lengua y Literatura Españolas en la Universidad de Minnesota.

La situación política dominicana es de suma inestabilidad. Su padre, Francisco Henríquez y Carvajal, es elegido Presidente de la República, pero el país dominicano será ocupado militarmente por los Estados Unidos.

Acompaña a su padre en los Estados Unidos para denunciar la situación nacional. Su labor incluye movilización del espectro intelectual latinoamericano. Debido a su intensa labor de denuncia recibe el ataque de la prensa norteamericana.

1920: Viaja a España.  Trabaja con el Centro de Estudios Históricos.

Publica La versificación irregular en la poesía castellana, con prólogo de Ramón Menéndez Pidal.

Después de regresar a su cátedra universitaria en los Estados Unidos, recibe una llamada de José Vasconcelos, escritor y ministro de Instrucción Pública de México, para que ocupe un puesto en la Universidad Nacional de México y también lo aconseje en sus planes de modernización de la Educación.

Las tropas de ocupación norteamericana en busca de insurgentes, 1917.

Desde 1907 hasta el año actual, en tiempos de paz completa o en tiempos anormales, las deudas de la República Dominicana se han pagado con invariable exactitud. Ni acreedores europeos ni norteamericanos tienen motivo alguno de queja. Por lo demás, las revoluciones dominicanas se distinguen por su excesiva benignidad: no hay saqueos y las vidas y haciendas de los extranjeros se respetan religiosamente. Acúdase al Departamento de Estado en Washington en solicitud de datos, y se verá que las quejas de ciudadanos americanos por pérdidas sufridas en Santo Domingo, son verdaderas rarezas.

No hay, pues, motivos para nuevas ingerencias yanquis en asuntos dominicanos; pero el Presidente Wilson, o algún consejero, echaron mano de la infortunada cláusula relativa a la adquisición de nuevas deudas para estirarla y retorcerla.

Cuando los gobiernos dominicanos gobiernan mal, o cuando estallan revoluciones —piensa el Departamento de Estado—, se contraen deudas aun cuando no sea sino por irregularidades de pago. Y para evitar que se contraigan deudas, aun por omisión, el gobierno de Washington, como parte en el Tratado de 1907, tiene derecho... a todo: a impedir las revoluciones, a suprimir el ejército, a manejar las rentas internas, a manejar los ferrocarriles, los telégrafos, y teléfonos, las comunicaciones radiográficas y quién sabe cuántas cosas más.

Pedro Henríquez Ureña: “El despojo de los pueblos débiles” (1916)

Aportes fundamentales: Arielismo - Utopía - Historiador - Filólogo - Filosofía - Editor

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