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DOSSIER JUNOT DÍAZ

The Brief Wondrous Life of Oscar Wao: Junot Diaz guía la joven narrativa diaspórica dominicana.

Jochy Herrera*


El escritor Junot Diaz arribó a los Estados Unidos con apenas seis años de edad, cuando miles de compatriotas en la década de los setenta y ochenta dejaban la Isla en busca de mejor futuro; creció y vivió en los barrios de New Jersey donde latinos y afroamericanos compartían la misma pobreza y las mismas esperanzas. Tras una niñez de cuyo recuerdo queda “el olor a basura quemada del vecindario mezclado con miles de gaviotas en medio del calor veraniego”, Diaz terminó sus estudios de Literatura en la Universidad de Rotgers y Cornell hasta llegar a desempeñarse como profesor en el prestigioso Massachussets Institute of Technology.

      Su entrada al reconocimiento literario en Norteamérica empieza con cuentos cortos publicados en The New Yorker, revista que lo seleccionó entre los 20 mejores escritores del siglo XXI, y se establece con la antología Drown publicada en 1996. La temática de Junot Diaz se enfoca en la dualidad del sujeto inmigrante, las imágenes de autoridad, el racismo, la destrucción de los íconos de la dominicanidad que a gobernantes e historiadores se les ha antojado crear y en la desmitificación de la masculinidad y sexualidad estereotípicas de su lugar de origen. The Brief Wondrous Life of Oscar Wao, primera novela de Junot, acaba de ser publicada bajo el aclamo y entusiasmo de la crítica norteamericana que ha situado el estilo del autor “entre el periodismo y la lengua del poeta”. Recientemente conversamos con él y comentamos cómo las primeras palabras que aparecen en el libro son su dedicatoria to el pueblo dominicano. Quisimos que explicara este hecho ya que él ha vivido seis veces más tiempo en Estados Unidos que en la República Dominicana a lo que nos respondió: …algo que los que no han emigrado no entienden es que nosotros, en mi casa de New Jersey, nunca nos fuimos de Santo Domingo; mas al mismo tiempo lo dejamos por completo. ¿Cómo se le explica esto a alguien? Una persona o sabe lo que significa ser simultáneamente alguien y nadie, o no lo sabe.

      The Brief Wondrous Life of Oscar Wao es una historia compleja y abarcadora, quizás más allá del implícito propósito de su autor: conectar generaciones en mundos simultáneos pero no paralelos (los migrantes en Estados Unidos y los que se quedaron en la Isla) partiendo de la creencia popular dominicana que explica el devenir nacional y personal en un fallo predestinado, una forma de maldición inevitable —el fucú, cuyo kilómetro cero es Santo Domingo.

      El argumento debe ser comprendido en el contexto histórico de una isla dividida en dos países que comparten más que territorio: tanto Haití como la República Dominicana entraron al siglo XX tras prolongadas intervenciones militares norteamericanas que “organizaron” la fuerzas armadas y las instituciones del Estado; ambos países sufrieron una migración en masa motivada por la pobreza y la represión política de Rafael L Trujillo y Jean Claude Duvalier, dictaduras sin paralelo en los anales de la historia de Latinoamérica. Tanto la diáspora haitiana como la dominicana redefinen el horizonte de la “nacionalidad” al asimilar el país donde emigran mientras simultánemente sostienen con remesas las diezmadas economías de sus naciones ancestrales. En este sentido, compartimos con el autor un comentario de Jess Tow, crítico literario del New York Times Book Review, sobre Brother I’m dying, último libro de la escritora haitiana Edwidge Danticat (amiga y contemporánea de Junot). Tow sugiere que en dicho libro encontramos el dilema confrontado por los haitianos en Estados Unidos al cuestionarse si son inmigrantes, hijos de éstos o exilados; argumenta sobre la existencia de un exilio psíquico autoimpuesto que se acompaña de una sensación de alienación y aislamiento dentro de la cultura adoptada. Al preguntarle si el trabajo de Danticat y el suyo propio están redefiniendo sus respectivas comunidades en Estados Unidos, Diaz afirma: …dudo que los artistas dispongamos del poder de redefinir una colectividad; aunque no puedo hablar por Edwidge, yo siento que si estoy haciendo algo es proveer un vocabulario, una visión que persigue describir, entender, criticar y desafiar lo que en términos generales se conoce como la Diáspora Dominicana.

      Yunior narra la historia de la familia de su novia Lola a través de Oscar, hermano de ésta, abarcando tres generaciones consecutivas: los abuelos, diezmados por la dictadura de Trujillo tras negarse a entregarle su hermosa hija adolescente al sátrapa quien la requiere como favor sexual, Belicia, única hija sobreviviente que nunca conoce a sus padres ya que tras la muerte de éstos es separada de la familia a pocos meses de nacida y es quien conecta la Isla con la diáspora tras emigrar a Estados Unidos a través de la tercera generación de la familia Cabral, sus hijos Oscar y Lola. Yunior habla sin protagonismo al ser incapaz de comprender la lógica del fucú ni la extraña conducta de Oscar; los instrumentos que le permiten acercarse a la historia y que conectan a ambos son los múltiples intertextos alusivos a la literatura y el cine de ciencia ficción que van desde The Matrix, Los Cuatro Fantásticos, Marvel, X- Man hasta The Lord of The Rings y la nomeclatura de J. R. Tolkien. Oscar vive por y entre estos personajes haciéndolos su único mundo; su negritud y sobrepeso le convierten en hazmereír de allegados y hasta de su propia madre incapaz de establecer comunicación con éste; los amigos le rechazan porque lee mucho y al no ser pelotero, bachatero o mujeriego, Oscar es demasiado raro como para tener novias, por lo que no comprenden “cómo él puede ser dominicano”; a pesar de ser un hijo de la dictadura, en palabras del autor, Oscar vive absolutamente sin conocer su historia mas a la vez es dominado y atrapado por ella.

      La fortaleza del lenguaje (que va del spanglish callejero a una trabajada prosa anglosajona), los poderosos personajes, la imaginación de Oscar, las referencias históricas a la dictadura, sus asesinatos y a los que trazaron la dominicanidad política del último siglo (El Exelentísimo, Generalísimo Rafael Leonidas Trujillo, Benefactor y Padre de la Patria Nueva, y Joaquín Balaguer, su cerebro político y sucesor); el juego de los capítulos que nos llevan de la Isla a New Jersey en una estructura atemporal, son, todos, lazos que conectan la rayuela de la novela. Mas es el silencio que permea tras el dolor de los hechos lo que a mi parecer adjudica el poder estremecedor presente en las trescientas páginas de la obra. Al cuestionar a Junot Diaz si el rol del silencio en su narativa refleja apatía, desinterés o el aislamiento impuesto al dominicano, nos responde que …eso sería muy fácil. Está tambien el silencio del trauma. La manera como perdemos las palabras cuando sentimos el dolor: sea éste psicológico o físico. Si te aplasto la mano con un martillo y te pido que me hables de la educación de tus hijos serías incapaz de hacerlo. Tal como lo ha dicho Scarry, el dolor reduce el mundo a dolor, es el final del lenguaje. El dolor crea el silencio.

      Junot Diaz se ha autodefinido como un escritor que no sólo quiere contar historias sino romper las reglas: “tengo una agenda para escribir de política sin permitir que el lector piense que es política”. Y su novela, que difiere de la novela histórica dominicana tradicional al ser menos documentalista y más “desafiante o denunciante”, rompe muchas reglas. Cuestionado sobre la reacción que ésta pueda motivar entre los intelectuales de República Dominicana, Junot… prefiere contemplar la reacción del pueblo dominicano como una totalidad, en toda su diversidad  y no la de una parte “rarificada” de él. Un pueblo y un país que… dentro de diez años lucirá más libre, más hermoso y más regenerado; mas sin embargo, me temo que la miseria, la corrupción y la impunidad continuarán. 
 

Jochy Herrera. Dominicano, miembro de la Mesa Directiva de Contratiempo.

 

© Ediciones CIELONARANJA, noviembre 2007 ::: webmaster@cielonaranja.com