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Un helipuerto para casi nadie


Héctor Galván


No se conocen aún las motivaciones que impulsan al síndico de Santo Domingo, Roberto Salcedo, a construir un helipuerto en la Plaza Omar Torrijos de nuestro Malecón. No sabemos para quién, ni para qué, ni mucho menos, porqué, se tienen que utilizar áreas y fondos públicos para complacer necesidades privadas.

El Malecón de Santo Domingo es el principal atractivo turístico y la principal riqueza de nuestra ciudad, cualquier intervención en dicha zona debería estar orientada a mejorar las condiciones de acceso y uso público del lugar. En vez de levantar obras para fines privados como un helipuerto, lo correcto sería hacer del Malecón un espacio más acogedor y más placentero, no sólo para nuestros visitantes, si no sobretodo para los habitantes de la ciudad.

No tampoco conozco estadísticas de la cantidad de helicópteros que poseen los dominicanos, tampoco de la cantidad de turistas que utilizarían ese medio para llegar al país. Como propietarios y/o usuarios de helicópteros me vienen a la cabeza ahora, Quirino Ernesto Paulino Castillo, Ramón Báez Figueroa y Amable Aristy Castro; sin embargo, los precios de dichos aparatos sugieren que sólo un muy reducido numero de dominicanos los utilizan, lo que haría del uso del helipuerto de Salcedo, un lujo muy restringido a ese pequeñísimo porcentaje de usuarios.

Desconozco también las razones por las cuales debe ser utilizando precisamente el Malecón, para el levantamiento de esta lujosa y poco prioritaria obra; sobretodo porque justo en frente, en el Hotel Santo Domingo, existe ya un helipuerto privado que perfectamente supliría esta necesidad.

Desconozco igualmente el porqué elegir precisamente una plaza que ya estaba habilitada, y que está ubicada en una intersección muy concurrida (Av Linconl y George Washington) lo cual representaría un alto riesgo para miles de conductores y transeúntes que circulan por esa vía de nuestra ciudad.

Ciertamente no me opongo a la construcción de un helipuerto más en nuestra ciudad (ya existen 14), pero me opongo a la utilización de recursos públicos y áreas públicas para satisfacer caprichos y necesidades de privados. Si los propietarios de helicópteros desean un aparcadero para sus aparatos, que dispongan de sus cuantiosos recursos para construirlo.

Un Sindico que se respetase, sería el primero en oponerse a la enajenación de un área verde, ya habilitada, como es la Plaza Omar Torrijos, para la construcción de una obra con fines privados, muy exclusivos,  sobretodo cuando ha sido incapaz de cumplir con sus promesas de campaña como el Barrio Chino, el arreglo del Mercado o la remodelación de la av. Duarte.

Un ayuntamiento como el del Distrito Nacional, limitado en recursos, debería dedicar sus esfuerzos en hacer de nuestra ciudad un lugar mejor para habitar, lo cual incluye la creación y mejoramiento de las áreas públicas de esparcimiento como el Malecón, cuyo abandono responde sobretodo a la negligencia misma de las autoridades.

Las áreas verdes de la ciudad deben ser respetadas, y en vez de reducidas, deberían ser ampliadas y mejoradas en iluminación, servicios, seguridad, ornato, etc. Las áreas verdes deben ser desprivatizadas y recuperadas de manos de irresponsables y violadores del espacio público, y no precisamente lo contrario.

Me gustaría recibir alguna explicación convincente por parte del Ayuntamiento por este improcedente intento de enajenación de nuestros espacios públicos. ¿O es que acaso el Sindico pretende comprar un helicóptero y esta generando las condiciones para eso? ¡Después de las harleys, todo es posible¡

Un conjunto de ecologistas, intelectuales, pobladores, nos reuniremos el miércoles 11 de abril en la Casa de la Rectoría (final del Conde) a las 6:30 pm para discutir la situación y plantear alternativas, no deje usted de ir.

triunfaremos@gmail.com
10 de abril de 2007