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NACIONES Y SIGNOS, UNA PERSPECTIVA SEMIÓTICA

Mariví Núñez Fidalgo

Temprano, en la mañana. Villa Mella. Los Guaricanos. Estudiantes de Liceo. Entre quince y dieciocho años. El director me ayuda a localizarlos. Cuatro muchachos y una muchacha. Hablamos. Nos reímos. Me preguntan... No, no soy policía. Les aseguro que esa información no será de peligro para ustedes. Estoy haciendo un trabajo por diversos motivos, para alguien, para mí, para nadie. Más nada. No tengan miedo. No quiero nombres. Sólo díganme los nombres de las Naciones.

"Bueno, los nombres es lo más fácil. Mercado, por Amor al Mercado. La Sangre, por Amor a La Sangre. Amor y paz ... Bueno, eso dicen ellos, que les gusta el amor y estar en paz... pero la verdad es que son unos delincuentes... Y los Metálicos, que son los peores... Ah, y también están los King, Los Ñete, Foritur, Las Panteras."

Se les conoce por sus signos, por su manera de vestir, por sus actos de vandalismo, por los líos de sus fiestas (a ellos les gusta más "parties"), por el blin blin, las drogas que venden, los colores y los códigos.  En ese medio deprimido y miserable, donde no hay de nada porque falta de todo, ellos son los protagonistas. La presencia de estos grupos y su crecimiento en los últimos años son factores que indican el incremento acelerado de las redes de exclusión social, donde se instalan aquellos que no tienen acceso a mo
delos de exito en los distintos niveles de la clase media.

"Si conoces sus signos, no los puedes usar. Si conoces sus signos y sus códigos y los usas sin pertenecer a esa nación, mejor busca donde esconderte, porque te van a matar. Los signos se respetan. Se hacen con una mano. Se juntan dos dedos, se ponen en forma de v o en forma de u, o un dedo sobre el otro. También están los códigos. Los de La Sangre dicen que su código es 031, Amor de Reyes es 1122...Y así por el estilo."

Claro que se respetan. Por descontado que los protegen. Se trata de identificaciones con valor real. Los signos les dicen a ellos qué son, a dónde pertenecen. Con los signos dejan el universo sin forma de los seres anónimos para sentir que forman parte de un conjunto donde ellos son lo más importante, de carácter grupal. Es ese sentido de pertenencia el que hace que ellos no quieran que nadie más los use. Pero además, el que usa un signo diferente es enemigo de ellos porque pertenece a otro grupo.

"El que es de una nación tiene como una familia. Los jefes se ocupan de buscar el dinero para cuando hace falta, sobre todo se usa para sacar a los miembros de las Naciones de la cárcel.Y también para otras cosas. Lo consiguen haciendo parties por los que se paga entrada, organizando y alquilando guaguas para ir al río los domingos, robando, asaltando, vendiendo droga."

"(En las Naciones) todo está permitido excepto portarse mal. Si te portas mal te castigan, te dan golpes. Te pueden matar. Si te portas bien te tratan bien. Incluso te sacan de la cárcel. Te ayudan. Incluso puedes hacer dinero y vivir como ellos, en castillos. Puedes pasar de ser soldado a ser segunda corona, o llegar a primera corona. Asaltando y matando es como se consigue. Pero para entrar no es fácil. Tienen que pasar muchas pruebas. Una prueba son los golpes. Tienes que pasar por una fila donde están todos los miembros y dejar que todos ellos te golpeen y aguantar hasta que pase el último. Es así como te das a respetar".

El verdadero signo de las Naciones es la violencia. Lo demás son convenciones sociales, adornos y ceremonias de las nuevas tribus urbanas, reproducciones de las jerarquías que generan en forma de espiral nuevos mecanismos de exclusión dentro de estructuras grupales a las que pertenecen los excluidos de las sociedad. Pero la violencia permanece inmóvil, cruel, sorda y fugaz. La violencia subyace como la primera causa y la última consecuencia, es el más profundo porqué.

El referente de la violencia es el miedo. El miedo constituye el marco silencioso sobre el que se construyen los diálogos breves, entrecortados, las estrategias de comunicación del grupo. No hay adjetivos, no hay tiempo ni oportunidad para recrearse en medio del dolor de la ruptura social. Se tienen miedo entre ellos, se sienten acosados y por eso la ley no escrita dice que no se debe hablar más de la cuenta. El secretismo es la moneda de cambio.

El relajo, el humor sirve como un contrasentido de la crueldad. No libera tensiones sino que más bien es un tenue reflejo de la tensión reinante. El humor ayuda en los momentos de espera de nuevas situaciones delincuenciales. Todos los miembros de la Nación se respetan y se reconocen dentro de un complejo sistema de contravalores. La obediencia ciega al grupo es a la vez una norma y una protección. Héroes y víctimas de su propio miedo, impredecibles en su comportamiento, insensibles ante el dolor ajeno, orgullosos de sus crueldades, se saben asesinos y atracadores, delincuentes en las más variadas formas, vendedores de drogas, promiscuos, hacedores y esclavos de todos los vicios posibles.

"Blin Blin. Llaman así a las cadenas, aretes, guillos, anillos. Usan cadenas bien largas, hasta el ombligo, y collares con bolitas de colores. Los colores también sirven para identificarlos. Rojo si es de la sangre, negro con amarillo si eres de los King, negro si eres de los Metálicos. Se llama blin blin porque brillan mucho. Pero esa palabra no es de las Naciones; la usan por andar a la moda."

"Si entras no puedes salir. Sólo se sale cuando la Nación se retira y deja de reunirse. Si se retiran puedes seguir tranquilo. Si no tienes que darle a alguien de tu familia para quedarte libre. Hay quien lleva el abuso en la sangre. A veces tienen que matar a un familiar para poder salir."

"Pablito Leña es el más importante de todos. Está preso en la Victoria. Es el rey de reyes. El aprendió todo eso en Estados Unidos. No todas las naciones son pobres. Muchos son ricos y mi hermana tiene fotos en Internet donde están las casas de los ricos más ricos de la Nación. Ellos la llevaron a conocerlas en Estados Unidos porque ella estaba dudosa. Eso lo hacen para que veas que ellos viven bien, que viven en castillos, que es mejor pertenecerles a ellos que no estar en ná. Ellos son como sus hermanos, por eso mi madre ya no quiere saber nada con ella. Mi hermana ha cambiado demasiado. En casa nadie la soporta."

"Los Metálicos son los peores. Son satánicos. Se llaman metálicos porque les gusta llevar todo de metal y los adornos hechos con calaveras, correas de metal, cadenas largas. Les gusta usar piercing en los labios, en la lengua, en la nariz. Les gusta las cadenas largas que cuelgan desde la cintura hasta las rodillas. Usan tenis Converse all star. De color negro. Todo lo suyo es de ese color, y a veces con un poco de blanco. Pero no lo usan todos los días para que la policía no los identifique. Sólo se visten de negro cuando hacen sus reuniones. La gente les tiene miedo. Nadie quiere pasar por los lugares donde se reunen. Se les conoce también con el nombre de La Secta".

Hay que entender que esta nación reproduce esquemas de la cultura gótica inglesa y ha decidido moverse en torno a secuencias de comportamiento neotribal, basadas en un pensamiento fragmentado, fuertemente individualista y alienante. Se trata de agrupamientos que se caracterizan por la ruptura de la continuidad temporal, la búsqueda del "ahora" momentáneo y la realización de rituales sórdidos centrados en la afirmación del lado más negativo del ser humano. Ellos saben que así pueden aprovechar los beneficios que les aporta el fuerte impacto emocional que se despliega en el imaginario cultural y espiritual de su entorno más cercano.

"Antes era un cañaveral. Ahora es el barrio del Batey. En los Guaricanos. Donde viven los haitianos. El que le hace daño a un bateyero tiene que pelear con todos. Ellos son los más unidos. No son Naciones pero todo el mundo sabe que están unidos. Ninguna Nación se mete con ellos."

"Casi no usan palabras en clave. Algunas veces saludos como decir "nueve" para decir "Qué es lo qué, nueve" O para decir sí dicen "Yala". O "Tú lo abes para decir "Tú lo sabes" Ellos sí saben de computadoras, para bajar música, películas y de celulares caros, de dieciocho mil pesos y más. Unos pocos van a la escuela nocturna. Algunos trabajan."

Estos son los signos de las Naciones de los Guaricanos. Grupos de jóvenes aislados y refugiados en un difícil microcosmos de significaciones, de formas identitarias inventadas, que se refuerzan en la medida que se convierten en líderes de la delincuencia callejera de su entorno o transgreden las costumbres aceptadas por la sociedad. Interconectados con las redes globales de comunicación a través de Internet, celulares y cable pirateado, sufren la tensión de la oferta consumista que los agrede a diario en términos de exclusión, al enfrentar la realidad de su miseria, porque no tienen la capacidad económica de acceder a los productos que se presentan tremendamente atractivos a través de los medios. El peso vital de la pobreza socava su capacidad de visualizar positivamente el futuro, alienta sus actitudes de crueldad y hace que se sientan justificados para la rebeldía y la violencia, con una incidencia dramática de contravalores éticos y espirituales.

Los graffitis quiebran el ambiente semi-rural de los muros exteriores de Liceo. Se ve que hay garabatos que no significan nada excepto para el que los pintó. No es como en Manhattan o el Bronx, donde los dominicanos han llegado incluso a inventar una nueva forma artística. Allí se pintan Memoriales, retratos funerarios donde se recuerda a los muertos de las calles, pagados por sus amigos. Me dicen que en los barrios de la Zona Oriental hay graffitis que sirven para marcar los territorios de las Naciones, pero parece que eso no pasa en los Guaricanos.

Había dejado de llover cuando salimos de la oficina del director. Miré a uno de los muchachos. El miedo le caminaba por el cuerpo. Se le notaba desamparado. Le pedí que no entrara en La Secta. Me escuchó como sin esperanza. Dieciseis años. Marcas de violencia en el rostro. Un signo de interrogación se dibujó en su cara. Se ajustó sus lentes oscuros. Yo seguí mi camino.

Bibliografía recomendada:

Alcantara, Humbar: Las bandas juveniles, una subcultura. Estudio criminológico de la Zona Oriental de Santo Domingo, República Dominicana, s.f. http://www.amimundo.org/elmonitor/bandas.html
 
Cuna, Felipe: "Las bandas juveniles imponen su ley en Nueva York" diario El Mundo, 12 de octubre de 1997. Http://www.elmundo.es/1997/10/12/sociedad/12N0038.html.

Kennesaw, J: Del garabato al Memorial: La aventura dominicana en las paredes de Nueva York, 9/06/2006, http://www.blogger.com.

Martín Barbero, Jesus: Dinámicas urbanas de la cultura, ponencia presentada en le seminario "La ciudad: cultura, espacios y modos de vida" en Medellín, abril, 1991. http://www.naya.org.ar/articulos/jmb.htm

Mitrani, Carola: De pandillas a naciones: el crecimiento de las bandas juveniles en Ecuador, 13/06/2006, http.comunidadsegura.org/?q=es/node/187

Reguero Rossana: "Las culturas juveniles: un campo de estudio; breve agenda para la discusión" Revista Brasileira de Educacao, págs. 103-118, mayo-agosto, 2003.

Solé Blanch, Jordi: "Microculturas juveniles y nihilismos virtuales" Revista Textos de la CiberSociedad, núm. 9, 2006. http://www.cibersociedad.net/textos/articulo.php?art=98

Vargas, Tahira: "Las bandas juveniles en la sociedad dominicana" revista Clave Digital, 2007. http://www.clavedigital.com.do/Reporte/Artículo.asp?Id_Articulo=5702

Advertencia Importante de Referencia Bibliográfica:
Este artículo fue escrito originalmente para la Revista Cuadernos de Comunicación de PUCMM, Número 3, Santo Domingo, enero 2008.

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