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INSOSTENIBILIDAD ANTICIPADA

Arq. Eric Dorrejo

 

El preludio del segundo periodo gubernamental correspondiente a este nuevo milenio inicia con la presentación de un proyecto dirigido a satisfacer una necesidad imperiosa en la capital dominicana, el mismo tiene la intención de desencadenar nuevos aires de modernidad en toda la nación.

Eric Dorrejo

 

 

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El metro de Santo Domingo se vierte ante el pueblo dominicano como la salvación al descalabro institucional, funcional y estructural del sistema de transporte publico que actualmente posee tanto la capital como las principales ciudades del país. Descalabro repetitivo evidenciado al final de cada cuatrienio, afectando todos los estratos sociales y de manera más directa, los segmentos de la población que carecen de los recursos económicos necesarios para comprar y mantener un vehículo privado, sobretodo en situaciones de crisis como la que atraviesa nuestra nación.

 

Y me hago la pregunta en voz alta…intentando reflexionar.

¿Es el metro de Santo Domingo la solución a la crisis eterna que sufre el sistema de transporte urbano de nuestras ciudades?

Toda solución que se proponga de espaldas a la integración de los diferentes medios de transporte público que interactúan y se movilizan en las ciudades (de manera inicial), y entre las ciudades (en una segunda etapa), se convertirá en una solución insostenible desde el momento en que fuese concebida.

 

Si fijamos nuestra mirada en algunas ciudades europeas como Rouen, Dresde o Viena, las cuales poseen una población urbana menor que la existente en la urbe santodominguense, observamos que la excelencia en los sistemas de transporte público insertados en estas metrópolis tienen su éxito en la correcta gestión de un sistema que integre todos los servicios ofertados; de igual manera podemos observar los mismos resultados en ciudades con características socio-económicas similares a las nuestras como Bogota, Salvador de Bahía o Lima en Perú.

 

De nada serviría a la gran cantidad de dominicanos que se movilizan día tras día por las principales calles y avenidas de nuestra ciudad, contar con un servicio de transporte moderno y eficiente si la articulación entre este sistema y los demás medios de transporte, no están fusionados en una institución u organismo capaz de coordinar de forma gradual y efectiva todos estos servicios.

 

Es tiempo de cambio, es tiempo de modernidad, y de igual manera es tiempo de unir esfuerzos en favor de construir una Quisqueya acorde a las necesidades de este momento, en el que cada dominicano pueda utilizar los servicios básicos de movilidad sin temor a que los mismos ultrajen y denigren sus vidas llenas de gran valor para levantar unánimes y juntos nuestra República Dominicana.