Diógenes
Abréu.
El
cantautor y musicólogo dominicano Luis Días acaba de
lanzar al mercado su más reciente producción discográfica.
La misma lleva como titulo El Accidente y consta de diez composiciones
originales de Días con arreglo musical y letras del mismo autor.
La mayoría de las diez canciones que componen el disco se centran
en la fusión del rock/blues con la bachata; incluído
hay un merengue a base de guitarra, lo cual nos devuelve hacia la
instrumentalización originaria de ese ritmo musical; la canción
„En tu día, madre“ nos revela al Luis Días
niño rogando, con desenfrenada ternura, por la protección
materna, así como también —en la vocalización
y ejecución de la guitarra — nos remonta a los días
cuando él cantaba con el grupo Convite.
Como siempre, en El Accidente, Días nos ofrece un producto
musical atrevido y capaz
de empujar las fronteras de la fusión de las variantes musicales
dominicanas con otras expresiones rítmicas. Esa ha sido una
de las características de la creatividad de Días: mantenerse
tan a la vanguardia musical que algunos simplemente no logran encajar
su producto dentro de las normas tradicionales y tienden a rechazar
lo que el ofrece. Con esa actitud, Días se sitúa en
el mismo campo de aquellos que, como los raperos del ghetto, transgreden
las fronteras del mercado para impregnar sus propias expresiones a
las generaciones presentes y futuras. Días ha sido un productor
de legados, pues son bastantes los músicos dominicanos que
han sacado partido de lo ofrecido por la escuela creativa formada
por Luis Días. Como ejemplo de esto, tenemos a músicos
como José Duluc, Tony Vicioso, Manuel Jiménez, Juan
Luis Guerra, Roldán, Víctor Víctor, Xiomara Fortuna,
Sonia Silvestre, etc.— para mencionar sólo unos cuantos.
Luis Días es, sin lugar a dudas, uno de los musicólogos
mas completos e importantes que nos quedan en la República
Dominicana en la actualidad. Su trabajo musical se expande desde la
elaboración tonal y rítmico-expresiva de lo que es su
personalidad sico-social, hasta la recopilación, re-elaboración
y rescate de lo que son nuestros más característicos
elementos musicales como pueblo. Su producción nos expresa
como grupo humano herederos de un mixto arsenal rítmico-tonal
aportado por las culturas taínas, africanas y europeas. Aunque
su particularidad expresiva (elemento biógrafico) siempre esta
presente en su música, la importancia sociológica del
trabajo de Luis Días es que no se desconecta de lo que fuimos
y somos. Su producción es un puente que comunica nuestros pedazos
de historia con el presente inmediato y el futuro. De ahí que
la urbanidad diaria en que nos desenvolvemos los dominicanos siempre
está contorneándole las caderas a las melodías
shamanísticas creadas por Luis Días. La voz blues-rockera
de su guitarra se mezcla con el garganteo urbano que sólo músicos
como Luis Días pueden convertir en resurrección del
canto pueblerino de nuestro ayer. La calidad de la producción
artística de Luis Días ha sido lograda a través
de muchos años de investigación directa en las comunidades
dominicanas de las ciudades que, a pesar del arropo de la música
comercializada, siguen practicando y preservando tradiciones musicales
que datan de antes de la intervención europea en este continente.
No ha de sorprender entonces que en las canciones de Luis Días
uno se encuentre con ritmos y jaleos africanos entretejidos con orquestaciones
vocales derivadas de servicios religiosos de influencias europeas.
El efecto es una grandiosidad rítmico-vocal que rinde homenaje
al campesino que emigra hacia la ciudad y se ve obligado a urbanizar
su canto y celebraciones mágico-espirituales para incorporar
sus nuevas vivencias capitalinas. El toque embrujador lo pone la potente
personalidad artística de Luis Días, quien obviamente
ha sido abrazado por la ternura melodiosa del blues y rock metropolitanos.
Sus solos de guitarra eléctrica no tienen nada que envidiar
a la maestría de Carlos Santana o Chuck Berry, o a las fusiones
hechas por Pops Staples y John Lee Hooker. El trabajo de investigación
musical de Luis Días tomó rumbo antropológico
cuando, en los años setenta, era miembro del grupo Convite.
Hasta ahora, dicho grupo ha sido el más importante y completo
proyecto de estudio músico-antropológico realizado en
la República Dominicana. Desde ahí el trayecto profesional
de Luis Días ha sido marcado por su incansable espíritu
innovador y por su empeño en preservar lo que el llama „la
herencia musical de las próximas generaciones“. Esta
herencia incluye canciones como „Baila en la calle“, que
fuera usada como el tema del Carnaval Dominicano del 1984, y que grabara
y popularizara Fernandito Villalona; además incluye la canción
„Mi Guachimán“, grabada por Sonia Silvestre; así
como otras canciones grabadas por los merengueros dominicanos Sergio
Vargas y Kaki Vargas, y también los salseros puertorriquenos
Michel Stwart y Mark Anthony. Fue Luis Días quien, a principios
de los ochenta, asumió y trabajó la bachata como una
expresión musical urbana e importante para el patrimonio cultural
dominicano. Lo hizo mucho antes que Juan Luis Guerra y con más
respeto por los músicos que habían preservado la bachata,
a pesar de la discriminación contra ella. Esa actitud de Días
la desconocen hasta muchos de los bachateros que hoy hacen miles de
dólares tocando dicha música.
Como el Griot africano, Luis Días es el diarista dominicano
por excelencia, cuando se trata de registrar el aspecto vivencial
del sujeto urbano. Todos los interesados en oír y sentir las
vibraciones de uno de los mejores músicos dominicanos y estudioso
preservador de nuestros ritmos, deben buscar el disco compacto El
Accidente, de Luis Días. Estoy seguro que, al finalizar de
escuchar el mismo, coincidirán en que el merengue y la bachata
son sólo los dos géneros musicales más comercializados,
pero no los únicos que identifican la riqueza musical de la
República Dominicana. Eso se lo puede demostrar Luis Días
a cualquiera: le sobran la formación y el talento para hacerlo.
En él nuestros ritmos son pasiones que no han de morir!