JARRÓN
Escribiendo en la mesa
empujo un jarrón con el dorso de la mano,
de manera que al tocar el piso
el jarrón se parta en pedazos ,
así como se parten en pedazos todos los jarrones. Y mientras este jarrón va cayendo
escribo unos versos
que le restituirán la inmortalidad
que el jarrón ha de perder
al tocar el piso
y partirse en pedazos
o al partirse en pedazos
y reunirse de pronto esos pedazos
en ideal armonía
y ¡zas!, el jarrón que salta raudo
sobre la mesa.
Años después se olvidará
este poema.
También se olvidará el jarrón de este poema.
Y finalmente el jarrón se hará polvo.
PANORÁMICAS
I
La luna nos continúa acechando
con su ojo amarillo.
Nadie se detiene a contemplarla.
Acá abajo los escuálidos desempleados
- deudas, suicidios, amores fríos.
Jovencitas con fundas de supermercado.
Mujeres golpeadas por sus maridos borrachos.
Allá arriba la luna sonríe como
un niño.
II
Tarde que le falta otra pincelada.
Tarde llena de paraguas.
Gotas cayendo sobre una taza
colocada ante la ventana.
Martillando gota a gota sobre la superficie
de la taza.
La oscuridad inventa una a una las sombras.
Ropa tendida en las azoteas.
Casas como humareda.
Panorama en acuarela.
Como un negro más allá del negro la lluvia cae.
III
semejante a una mano con anillos
de baratijas
la luz se desliza por las persianas
mientras el reloj despertador
repica repica
y el vecino de la tercera
maldice la vida
y desayuna
y arroja el teléfono por el balcón
y la muchacha sentada a tu lado
en la guagua
saca un revolver de la cartera
y en la esquina una mujer
se quita un tacón
y le grita algo al haitiano que fuma
y que le mira las piernas
y que fuma
y más allá un hombre viene y una mujer viene
y un hombre viene y una mujer viene
y un hombre viene y una mujer viene
y ninguno de ellos se ha detenido
a mirar las nubes y los edificios
en uno de los charcos que se forman
en las aceras
IV
Hay uno, dos, tres barcos.
Varias boyas encendidas.
Tres perros realengos que aún buscan
sus huesos.
Servilletas, vasos plásticos.
Seis , siete , ocho
estrellas .
Cuatro, cinco, seis olas
que no riman
con la palabra mar.
Arriba la luna.
Aunque la luna es la misma luna
de hace millones de años
hoy la encuentro una hermosa luna.
V
estoy de pie
con mis zapatos enlodados
justo debajo del arcoiris
ready - made
Sale temprano de la oficina.
Baja y sube las escaleras contando cada peldaño.
Toma una ducha.
Alimenta el gato.
Calienta la comida en el microondas.
Elige un condón.
Elige una mujer para usar el condón.
Elige una cama para usar la mujer y el condón.
Elige una habitación para usar la cama, la mujer y el
condón.
Elige un motel para usar la habitación, la cama , la
mujer y el condón.
Toma otra ducha.
Sube las escaleras sin contar los peldaños.
Café instantáneo.
Se encierra en un cuarto sin persianas
de los muchos cuartos sin persianas de esta ciudad.
Enciende el televisor.
Se duerme.
Despierta de madrugada
y permanece de pie ante la puerta esperando
hasta darse cuenta de que es inútil.
Prozac.
Se duerme.
BAJO ESTE MUNDO
Quise con estos brazos
retener la belleza
como si fuera una mujer.
Con estos dedos
agité los mechones de su pelo
como si fueran monedas
de oro.
La quise desnuda en mis poemas,
oblicua.
EJERCICIO
te desanudas la corbata y te levantas
y tomas un cuchillo
y te cortas uno a uno los dedos
para más tarde enviárselos por correo
a un extraño
FUEGOS QUE NO ARDERÁN
Hay papeles vacíos, Hay oficinas
que a veces huelen a tabaco,
Hay máquinas de escribir, Hay escritorios,
Hay secretarias que se acuestan con abogados,
Hay periódicos abandonados, Hay monjas
que se persignan en las calles, Hay gatos
podridos en los basureros , Hay ingenieros con cáncer
que entran sin saludar a las cafeterías,
Hay un cadáver en la calle que detiene el tránsito,
Hay bailarinas sangrando, Hay jóvenes sidosos
que no pudieron acabar la sopa,
Hay ciudades que he visto hacerse polvo,
Hay una guillotina en el centro del parque Colón,
Hay prostitutas tosiendo en las aceras, Hay
epilépticos,
Hay boxeadores castrados, Hay casinos,
Hay ancianos ebrios, Hay meseros
que asesinan a sus esposas con el cuchillo
del cocinero, Hay lágrimas que saben a sangre,
Hay bañeras que caen del cielo, Hay pianos
que
estallan,
Hay intercambios de disparos,
Hay novias amordazadas, Hay taxistas golpeados,
Hay gente quemando las cascaras de guineo ,
Hay vitrinas rotas, Hay alguien que te persigue
como si fuera tu propia
sombra,
Hay una puta tendida en la cama
dormitando con un ojo abierto,
Hay pasillos oscuros, Hay sucios besos ,
Hay sábanas usadas , Hay sodomitas
que muerden a sus mujeres en el cuello,
Hay vírgenes, Hay atrevidas manos que buscan
más allá de los cuerpos, Hay camas que rechinan,
Hay bocas que se han roto en un beso,
Hay orgasmos que han quebrados los espejos,
Hay noches lavadas por la luna,
Hay muerte en los paraguas, Hay muerte
en las ambulancias que vienen y van,
Hay muerte en el teléfono,
Hay muerte en el corazón, Hay muerte
debajo de los puentes, Hay muerte en el reloj,
Hay tanta muerte, Hay sólo muerte,
siempre cuando llueve
siempre cuando llueve
FR@ANK BÁEZ:
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