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REY ANDÚJAR (1977) es todo un Robinson (pero antes de toparse con la Isla). Es narrador por excelencia, vive entre aquí-es y allá-ses. Pertenece a lo más reciente de nuestro imaginario literario (MDM)

Doña Ana

El factor carne

Para una antología

Cojuelo

Revolución

 

EL FACTOR CARNE

Rey Andújar

 

Mención de Honor Concurso Cuentos "Virgilio Díaz Grullón"

Banco Central Republica Dominicana, 2002

Con mucho respeto a Said Carbonell, porque la Habana es mejor para soñar, y a todos los soldados-amigos-amigas, que sacaron un poco de lo mejor de ellos, en medio de la batalla, para compartir la locura del amor.

<< Es inmoral, sentirse mal, por haber querido tanto >>

  1. Calamaro

<< Ojalá yo pudiera ir con ella, cayendo interminablemente limpio, purificado y desnudo>>

J. Saramago

Ensayo sobre la ceguera

<< Por primera vez me sentí mas solo que nunca.

Si tú no existieras yo tendría que crearte, y te invento, y dejo ya de sentirme solo.

Pero de pronto llegan los elefantes y los peces, y me aprietan por el cuello

Y me sacan la lengua, y terminan por convencerme de que me haga, eterno >>

R. Arenas

Celestino antes del alba.

<< ¡Que ingrato fui con ella!

Y qué hice yo al fin de mi vida? >>

F. Pessoa

Oda Marítima

<< a sus brazos tengo que lanzarme solo, solo y gracias a ella >>

  1. Bryce Echenique

El Hombre que hablaba de Octavia de Cádiz

      ACLARANDUM

            Todo es así, una rutina, una pasmosa y exacta rutina. Pero lo acepto, y por eso, me esfuerzo en ser diferente, en estar y no estar, en ver y no ver, en ser y no ser. No, no, no, no. No soy un neurótico. Neurótico no, no, no, no (al menos eso, sé que eso es lo que mis amigos y mi familia quieren que yo piense). No, no, no, no. El hecho de que yo tome mas precauciones de las normales, no quiere decir en lo absoluto que yo sea neurótico. Solo soy un hombre cuidadoso, juicioso y parco, además.

            Todo es así, una rutina, incluso con las mujeres. Esas mujeres de mi vida, esas conmemoraciones de la alegría, esas son mis neuróticas, son mis monumentos a los desórdenes mentales (van desde esquizofrénicas hasta suicidas compulsivas con tendencia a la autodestrucción, autodepresión y desalojo). Mis pruebas de angustia. Mis depósitos de la desgracia.

            Todo es así, una rutina. Hasta en ese algo irresistible que ha de tener mi persona para este tipo de mujeres. Terminan o volviéndose locas conmigo o tranquilas conmigo. Todo esto explica mi labor filantrópica e incondicional. Porque si la providencia puso a esas mujeres mías en mis manos, mi deber era enderezar esos caminos involucrando control, organización y amor, mucho amor, a esas vidas mías tan descarriadas. SOY UN INSTRUMENTO DE UN HADO SUPERIOR!!!!

            Claro, que la razón de dejar este asiento contable de mi intimidad a la vista del público, tiene ojos profundos, pelo envolvente y la voz del mismísimo y santísimo coro alejandrísimo de los Ángeles de la luz del cielo si es que existe. Diana. Mi piedra de toque, mi última. Pero a ella llegaré. Antes, mi justificación, ante este desvarío, esta fiebre blanca, mis neuróticas, mis mías.

DESCUBRIMIENTO DE LA CARNE

            Paola, me encuentro con ella por vez primera. Primerísima hembra entre todas las primeras, tan primera, que más de diez años después me sigue embromando la paciencia cada vez que puede. Me descubro como hombre, ella se descubre como mujer, y entre tanto descubrimiento, descubrimos un desorden mentalmaniacodepresivo con tendencia al suicidio voluntario en primer grado. Aunque mas de una vez la salvé de las garras de sobredosis de aspirinas, Prozac, Mejoral de Adulto, pastillas de bacalao o vitamina E, lo primero que agarrara del botiquín (botiquín no, en Villa Duarte, las medicinas se ponen encima de la nevera, práctica ésta aplicada en múltiples barrios de Santo Domingo, aún en estos días, al alcance de los niños). Se me cortaba las venas, hacía de todo para matarse y así llamar la atención de medio mundo. Gracias que Dios o el Diablo no se dieron por enterados. Y así las cosas, fui yo mismo quien casi se la anota, cuando, tratando de inducirle un falso aborto de un falso embarazo, la obligué a beberse una tisana de hojas de aguacate con astillas de cuaba. Volvió en sí después de dos lavados estomacales y entre el "juidero" para la Clínica Peña Núñez y de ahí a la Chan Aquino, y el asunto de la preñadera y la rudeza de mi Modus Operandi, se nos acabó la sesión de cariño llamada noviazgo.

DOLOR-OLOR DE LA CARNE

            Hermosa hembra. Bruta, es verdad. La pobre. Pero Bernarda tenía ese "yo si sé" del sexo animal castrante y arropante a la vez. Además de un grajo ultranatural que no se sabía de que parte exacta de su cuerpo provenía, ya que ella entera olía de esa manera. Ese insignificante detalle y el hecho de venir de Cutupú, la Vega, en condición de - mira, ésta es la hija de una prima mía segunda del campo que vino a "ayudarnos" con los oficios- le ocasionaban depresiones abismales que la sumían en todo un océano de vergüenza y nos ponía en un estado de ansiedad fatal. Así y todo, Bernarda de mis santísimos y verdísimos olores, fue mi novia de más tiempo y compenetración.

            Eso, eso era amor: luchar juntos en una batalla campal contra el rechín de su cuerpo. Armados ambos de sudorina, desodorante Deporte, y todos los cosméticos de Jafra y Avon. Eso, eso era amor: luchar juntos contra la fonética de su acento del Cibao, eliminando expresiones que salían de lo mas profundo de ella, como: ei pipo, la creta, ei diablo, ei toto e gela, etc. Porque yo sabia que detrás de todo eso, había una joya en Bernardita que yo debía pulir.

            PERO, PERO, PERO, PERO (siempre cuestas maredettas cuatro letras). En nuestros momentos de intimidad, bastante intensos, intensísimos, siempre me exigía, casi me imploraba que le diera una trompada. No una galleta, no un "aráñame papi", no, no, no, nada de eso; quería un trompón, en medio de un acto tan y tan sublime. Claro que no! Claro que no le iba a pegar. ¿Y qué es eso? Eso no se le hace a una mujer y mucho menos a la mujer que amas, y como yo amaba a mi Bernarda. En momentos de sobriedad trataba de hacerle entender que eso no era normal, y hasta fuimos donde esa eminencia, su Reverendísima y Sexologisima Nancy Álvarez y ni con hipnosis se le quitaron

sus/nuestras frustraciones, ni su deseo propio de la WWF.

            Error. Un día, luego de una reunión familiar en mi casa (mi familia adoraba a Bernardita) decidimos salir para estrenar un Volkswagen azul (no un Jetta, o un Cabrio, o sea. Sino un cepillo-volky-escarabajo. whatever) que acababa de adquirir en un arranque de autoindependencia y desesperación laboral y locomotriz. Todos los caminos condujeron a San Isidro, específicamente al Motel Andrómeda. Y como estábamos de celebración, pagamos un cuarto "Executive". Vino blanco se pidió y hubo Jacuzzi y todo. Luego, en los ejercicios preliminares del acto como tal, se me instala en las piernas, y con sus tetas inmensas en mi cara, se excita y empieza con lo del trompón, otra vez, y me jode, jode, jode. Le digo que no, en chulería, tu sabes, y se agarra de la emoción y me planta dos bofetadas dizque excitada, tú sabes, y una (plaaaa) y la otra (plaaaaaa). Bueno, me incomodé, pero lo cogí suave, tú sabes. En medio del acto arranca otra vez con lo de los golpes, y ahí si se me subieron las bofetadas, el vodka que me habia tomado en casa y el  vino a la cabeza, y aprovechando la posición, le di un "golopón" que casi la deja sin pulmones.

            Cabe destacar, que no era mi intención crear ningún escándalo, y contrario a la reacción que esperaba, nada más escuchaba que me repetía entre sollozos ". abusador, eres un abusador." Además, tuve que darle cien pesos al tipo del motel para que no fuera a llamar a seguridad. Resumen??? Me retira el saludo de manera inmediata y para siempre. Con el tiempo, se casa con un ingeniero de la FalconBridge. Se muda a Miami.

Es vista por mí por última vez en Sábado Gigante, donde se gana seiscientos dólares y un beso de Don Francisco. Triunfo rotundo en su vida.

Locura de la carne

            Después de los miles de intentos reconciliatorios con Bernarda, y los reproches de mi familia, su familia, las explicaciones a mis amigos y un verano despiadado, quedé terriblemente exhausto moral, económica y sentimentalmente. Buenas Nuevas: conseguí como tres trabajos que mandé al carajo enseguida. Vendí el cepillo por piezas y con lo poquito que conseguí y los ahorros de toda la vida, me metí en otro lío, el hombre como hijo eterno del maltrato, me metí en un Nissan viejísimo pero era de un amigo que vino desesperado donde mí y tenía una emergencia de vida o muerte, y yo que estaba como por cambiar de carro y así cambiar de estatus. En esas andaba yo una tarde con el estatus elevado y con el ánimo un poquito mejorado porque andaba en mi carro "nuevo"cuando me encuentro con el ex-dueño del Nissan. De inmediato procedo, de manera preocupada a preguntar por la "emergencia" y él me dice  mírala ahí y yo de ingenuo donde y él me dice  mírala ahí, parqueada ahí. Sí, porque la vida es así, la emergencia era un Volkswagen Beettle 2001, porque sí, porque la vida es, así.

            Con todo y eso, procedo a echarme al olvido. Al olvidarme del ruido y, decido, entregarme al vino blanco, sin pan, solo vino. Me entrego a frecuentar los viejos amigos, los nuevos amigos, viejos antros, nuevos bares. En realidad no sólo tenía conciencia de que tenía que olvidar y ni me interesaba saber que estaba pasando alrededor.

            Lo que sí sabia (porque siempre veía esa realidad en el fondo de todas las botellas vacías de Bermúdez Blanco en el bar de Angelo o Parada 77, como modernamente se le llama al sitio donde hasta el Diablo se empieza a quitar la ropa a las 3: AM) era que yo había aceptado mi Neurosis como parte mía y no me avergonzaba en lo absoluto. Era la extensión de mi cuerpo y mi espacio, de manera inevitable. Pero lo que no sabía era que mi Neurosis no me aceptaba como extensión; ella quería su propio espacio y ser totalmente independiente. Juntos, pero no revueltos, dos entidades, dos formas distintas de expresión. Agua y aceite. Una neurosis con personalidad. 

            A partir de esos momentos, tengo una compañera inseparable. Íbamos juntos a todos lados, se había convertido en mi aliada y mi única amiga. Un día, irremediablemente me encontré con un amigo productor artístico y "extravaganza" con un grupo de sus excéntricos amigos y yo llegué muy excéntrico también ya que esa noche yo estaba como nunca: acabado de cancelar de mi quinto trabajo desde que salí de la universidad graduado Magna Cum Laude, y harto de cuesta maredetta videta. Llegué, saludé, pedí dos sillas, una para mí y otra para mi neurosis. Pedí un trago, y una coca-cola, ya que no es bueno que la neurosis tome en Casa de Teatro, porque si se emborracha y Said empieza a cantar y así no puedo vivir ni en Paris, New York ni en Amsterdam, se pone a gritar y a llorar como loca, y entonces yo me pongo furioso y me descontrolo. Ahí sentados vimos salir del baño a la persona / mujer / destino / poesía / locura que ocupaba la silla que  estaba vacía al lado de uno de los artistas de moda de Casa de Teatro que canta "bonito". NO, NO, NO, NO, no hay ni hubo ni habrá unos ojos mas profundos, ni nadie jamás va a tener el pelo más encaracolado a lo "Sueño de una noche de Verano". Nadie nunca iba a sonreír como ella, nadie iba a tener los tobillos tan excéntricos como ella. Nadie iba a tener ese olor a despedida con el que ella intoxicaba el poco aire disponible en el resto del mundo.

            El vino corría por toda la mesa y por todo Casa de Teatro, salpicaba todas las canciones que Said cantó esa noche. Cuando sentí sus labios en mis pestañas para decirme  "y tú belleza, como te llamas?" mandé un ratito a la mierda a mi Neurosis y a la terapia que recibía con el Doctor Daniel Beltré, amigo de la familia. Y cuando el pregunté su nombre y me da un beso en plena boca y delante de todo el mundo se para y se pone a bailar una Sevillana y se sube la falda hasta donde dice Cirilo acabé de mandar a la mierda por completo a mi Neurosis y a la terapia que recibía con el Doctor Daniel Beltré, amigo de la familia. Y si me hubiese soñado lo que seria de mi vida en manos de Diana del Carmen Iluminada Concepción y Robusto, se la hubiese entregado, junto con todo lo que le di esa noche, veinte años atrás.

            Y se lo di, cuando de manera excéntrica, un amigo de nosotros pero poeta mío se paró borrachísimamente como a las 3AM en la tarima exclusivísima de Casa de Teatro y se pone a recitar un poema que decía como trescientas mil veces Debajo de Ti y mil sensualidades más solo para llamar la atención, y la llama, ya que a Diana le encantó el poemita  y luego todas las mujeres locas con Mister Jodienda. Aunque hay que reconocer que el tipo ese ha pasado de escribir medianamente bien a pisarle los talones al mismísimo Juan Carlos Onetti, y en ese mismo momento yo le entrego el Premio Nacional al Poeta del Año en Casa de Teatro, pero cuando empezó a decir Debajo de Ti con muchísima mala fe, y locura transitoria, y Said empieza hacerle una merodea con la guitarra y la gente empieza a aplaudir como loca, yo miro a Diana, ella me mira, y viene la sugerencia, y la aceptación sensualísima de la sugerencia, y la posterior partida y ahora "huyamos hacia la derecha" pero espera, que antes de irnos le quito a Don Mario Benedetti el XVIII Premio Reina Sofía de Poesía Iberoamericana con el que el poeta fue galardonado el pasado mes de mayo (El Nacional, miércoles 17 de noviembre del 1999) y se lo entrego al poeta de nosotros pero poeta mío.

<< Sí. ha perdido su virginidad

pero no es la primera, ni la ultima,

además, qué importancia tiene ese accidente

en el concierto de los planetas? >>

Roberto Arlt

Noche Terrible

Debajo de Ti

Verano 2000

Como explicarte

Que debajo de ti

Soy otro

Todo cambia

Todo suda alrededor

Inevitablemente

Cuando estoy debajo de ti

Siento el arrullo de la sangre caliente

Por cada una de mis venas

Eso siento

Cuando nos tocamos

Cuando no queremos acabar

Cuando estoy debajo de ti

Cuando tú tomas el control

De los cielos, del universo

De estas cuatro paredes estáticas

Soy diferente

Soy tan pequeño

Cuando estoy debajo de ti

La tierra se hunde

Se confunde con las tinieblas

Me tomas de los brazos

Te mueves

Jadeas

Yo

Como destinatario universal de todos tus actos sublimes

Debajo de ti

Inolvidable, excitada, erizada, inmortal, horivertical

Porqué cambia mi perspectiva de estar solo

Solo cuando estoy debajo de ti?

Cuando juego con tus caderas

Y tus caderas toman el control

Y tus caderas gobiernan mis impulsos

Y tus muslos son la guía

Y tus pechos el premio

Y tu boca la gloria

Y yo

Debajo de ti

El establecimiento de la carne

Luego de la escapada triunfal, el día próximo me encontró derecho, derecho y en su cama. El próximo día, y si amanece por fin y el sol incendia el capó de los coches baja las persianas, amanece la tarde siguiente y estamos muy desnudos, como demasiado desnudos para el Santo Domingo Colonial que espera un siglo XXI. El resto no es más que mi historia con todo y Neurosis que se vino con nosotros y se quedó en el balcón bebiendo ron hasta que se apagó todo y yo no soy Mickey Rourke ni tu Kim Bassinger, ni tengo nueve semanas y media. Gracias a Joaquín Sabina que el Diablo existe, porque el Diablo terminó poniendo a Diana en mi camino, y terminó también, poniéndome en su apartamento con mis discos de Camarón de la Isla, y catorce discos compactos de Frank Old Blue Eyes Sinatra y "su música e insuperable fraseo". Sí, me mudé  a su apartamento.

Para dolor de mi madre, que en la cocina descanse

Me mudo a su apartamento

Para dolor de mi padre y alegría de mis hermanas

A su apartamento, donde veíamos el mar los tres. El mar, el balcón y el aire acondicionado central de nosotros.  What a surprise, I see the world does go around. En esas vueltas termino detrás de mi espejo, termino tan loco como Diana y tan libre como mi Neurosis. Llegaba a todos los lugares con ella, y me veían y yo mismo me miraba en ella y no me creía tan loco y tan libre. Será que los seres humanos aceptamos nuestras realidades sólo cuando estamos lejos, lejos, lejos. Diana y la antitesis de lo que era yo. Pero lo importante acá podría pasar desapercibido si no lo resaltara así: lo importante fueron las lecciones de Diana. Diana y su vida sin sombras. Diana y su sonrisa sin muros. Diana y su ojo de cristal entrecruzado. Diana y su pasado privado y sin impedimentos de entrada ni salida, "yo quiero seguir jugando a lo perdido" Diana sin impedimentos para seguir amando "yo quiero ser a la zurda mas que diestro" Diana, Diana, Diana "yo quiero hacer un congreso de lo mío" Diana despertándome todas las mañanas desde 1492 que vino Colón y las Carabelas y la Real Audiencia "yo quiero rezar a fondo un hijo nuestro".

            Y no dejamos de ser excéntricos, así como tampoco dejamos de frecuentar a nuestros también excéntricos amigos y no dejamos de ir a fiestas en casas con las cuales yo soñaba en sueños excéntricos. Llegamos bastante tarde una noche a una de esas fiestas.

- con permiso, mi amor

- esta bien mi amor- le dije queriéndola más que nunca desde el fondo de mi alma

            Y en lo que Don Willy Rodríguez me explicaba como la radio de este país estaba mal manejada y bien aprovechada por cierto sector al que él con mucho gusto pertenecía, y yo trataba de hacerle entender que el vino que vendía la compañía para la cual me esclavizaba en ese momento no era tan malo como parecía, nada mas sentí en la cara parte del agua producto del chapuzón de nada mas y nada menos Diana y sus amigas que se habían tirado a la piscina "cubiertas solamente con el manto de la noche" y nadie se voltea a mirarlas, y todo el mundo sigue sus conversaciones como si nada porque eso es muy natural entre todas las excentricidades, y yo trataba de hacerme el excéntrico y terminé haciendo de idiota tratando de taparla con cualquier cosa. Apelé como un desesperado a mi Neurosis y me dijo toda excéntrica que de qué me iba a espantar si eso era normal y:

- ¿porqué lo hiciste Diana mi amor?

- porque te quiero desde el fondo de mi alma.

            De más está explicar que quedé en estado catatónico desde aquel instante. Catatónico y paranoico. Un estado hermosísimo. Un estado de peleas los lunes con Lenny Abreu y reconciliaciones los viernes con Said Carbonell.

- ¿porqué me botas del apartamento Diana?

- pero si no te estoy  botando, tu eres el que se está marchando siempre.

- ¿porqué me dueles del apartamento Diana?

- porque te quiero desde el fondo de mi alma.

- pero si sólo hay un lugar en todo el mundo donde dejaría mi alma.

- donde, mi vida, donde

- en tus manos mujer.

- ¡pues déjate de vainas y ven acostarte de una vez!

- pero es que solo en tus ojos.

- ¿qué solo en mis ojos qué?

- sólo en tus ojos me descubro, y salgo de estos valles de angustia.

- ¿qué qué?

- solo desde tus ojos salto del charco de la soledad y la muerte.

- ¡quiere decir que no te vas a venir a acostar. Coñazo!

- ¿porqué me gritas Diana?

- porque te quiero desde el fondo de mi alma.

            Las peleas más entrañables. Las despedidas más tristes. Las reconciliaciones más eternas. La más entrañable, ocurrió desde que ella empezó a cambiar conmigo, tanto, tanto, tanto y sin motivo y sin razón "ampárame señor porque me dejas" y llegaba yo al apartamento y los encontraba bebiendo en el balcón. Sí, ella y mi Neurosis emborrachándose juntos y como preparando algo, como planeando un golpe, y ahí empezó mi desesperación.

- Diana, para quien tú estas afilando ese cuchillo, mi amor

- para nadie mi amor, para nadie. Pégame tu vicio, si, el vicio de tus labios

- Diana dime por favor para quien tú estás afilando ese cuchillo

- para nadie mi amor, como gasto papeles recordándote!...

- Diana, porqué tú estás afilando ese cuchillo coño, ay, perdón mi amor.

- porque te quiero desde el fondo de mi alma hasta la bomba de los mina, hasta la bomba de los mina, hasta la.

            Buscaba ayuda en todos lados, y con todos. Recurrí a Edwin, quien acababa de recibir un Master en Maritza me botó de la casa otra vez, pero yo sé que ella me quiere. De tarde, consultaba con los creadores del Gran Manual para el Amor Rápido y sin Resaca, sus excelentísimos y reverendísimos arquitectos Domingo García y Roberto Rijo. Por las noches consultaba conmigo mismo en el bar de Isaac, donde después de tres tragos de Bruce Lee (bebida exótica de los dioses, creada por seres humanos de forma

adquirida y desarrollada por un grupo de hortelanos que se hacen llamar a sí mismos los babies y que ha sido perfeccionada por otro grupo de individuos que se hacen llamar los shanis. La bebida en cuestión se compone de: una parte de Bermúdez Blanco, que depende de la hora y el estado en que uno se encuentre emocional o sexualmente se le añaden mas "partes" de Bermúdez, que debe ser Bermúdez y no otro ron. Luego se pone una parte de Seven-Up, no Sprite, que no es lo mismo aunque Corporal de los Santos afirme lo contrario, y se le pone hielo y mucho mucho limón) empezaba a gritar como loco Diana, Diana, Diana y le hablaba a todo el mundo de ella hasta que se aparecía en la puerta del bar y yo le decía:

- ¿porqué me dejas ser como tú, Diana?

- déjate por favor de dar asco, y camina.

- fugaz y tenue, así llegaste a estas manos ajadas por la lucha.

- mira que me incomodo y no vienes mas al maldito bar. ¿Me estas escuchando?

- manos llenas de sangre, de semen, de sudor, de vida.

- de una vez por todas please vámonos.

            Y por fin me dejó, un viernes en casa de mi amigo Milton, por teléfono, y a las 6:45 PM y fumándome una caja entera de Marlboro Lights. Me monté súper europeo, en mi nuevo Skoda y fui de manera muy europea a recoger de verdad todas mis cosas, ya que le había dicho que me las dejara en recepción, pero la mandada a la mierda que me dio fue tan grande, que decidí ir personalmente para no quedarme donde ella me había mandado.

            Y la despedida fue tan triste, que fui con Milton y el mismo amigo de él y poeta mío, para que éste a su vez, documentara los hechos como el diera su maredetta gana, y a Milton, para que le pusiera la música de conveniencia. Y la despedida fue tan triste que terminamos todos bebiendo Bruce Lee en casa de Paco, donde éste, mariconísimo y amiguísimo de la ex-pareja, estaba preparando un guisado de chivo que le quedó "de ataque".

            Y luego de volverme a entregar a la locura, domesticar mi neurosis y aprenderme la canción "Princesa", el productor artístico amigo nuestro me invita a Jarabacoa para mitigar la pena y confundir el dolor y también para, a escondidas, juntarnos a Diana y a mi de nuevo. Nada mas que en Jarabacoa, para preparar un concierto de la mega estrella "Tulile". Le dije que iba solamente si iba mi Neurosis, que me había apoyado mucho en esos días y se había portado muy bien. Cuando me monto en el autobús: Diana.

- ¿porqué estás sentada ahí tan aurora y tan vacío y tan preciosas desde esa soledad      Diana?

- porque me invitaron a un viaje sin ti

- me refugio en canciones y relatos

- no empieces con esa letanía mi hijo

- cansado ya de esclavizarme en la nada

- ¿vas a seguir?

- cansado de emancipar mi espíritu en tus vagabundas tardes

- ¿de verdad?

- dime entonces porqué estoy aquí observando como destrozas tus labios en la carne y te empapas de mi sueño

- ven mi amor, bésame

- ¿porqué?

- porque te quiero desde el fondo de mi alma.

            Fueron cuatro días como cuatro años y para mi sorpresa, ya me había adaptado tan bien a mi nuevo sistema de Diana, que tuvimos que pelear el jueves para podernos amar despiadadamente el lunes de la semana que viene, pero cuando me desperté, el domingo de la semana pasada, sólo encontré la carta que me devolvió la sobriedad perdida desde 1492, una carta tan fuerte y tan rotunda como "el golpe que me di en la cara pensando en vos"

La parsimonia de la Carne

            Todos creeríamos que esa despedida fue catastrófica, pero nos engaña otra vez la lógica, nos pasamos media vida mirando medias cosas y medios momentos y cuando nos quitan la otra parte de la venda ya es demasiado tarde, o ya es demasiado temprano, y nos hemos acostumbrado a nuestra media cotidianidad, a nuestros medios amores, a nuestro espacio. Nos engaña lo que a vista simple nos presenta ésta, nuestra realidad, a la que tratamos de aferrarnos como si no hubiese nada más importante que hacer que empezar a dormir de ahora en adelante y para siempre en pisos cuadrados encima de alfombras díamétricamente colocadas única y exclusivamente para nosotros. Leí esa carta mil veces, al pie de la letra, como si esa carta fuese mi receta para poder vivir conmigo, comer conmigo, vivir y soportarme a mi mismo. Diana, y su lección inolvidable.

            De una manera u otra, yo también me fui, como quien dice, me escapé, porque lo que venía era durísimo y yo a terapia, no vuelvo. Y una mañana me encontró sin neurosis y con 15 libras menos. Me encontró con la memoria averiada, y con todo "un siglo de ausencia adherido a las paredes del pecho". Y una mañana me encontró pensando en nadie, me encontró un 14 de febrero con Ashley,

(que llegaba,

llegaba con una mando llena de tulipanes

la otra mano vacía de almendras

y llegaba

llegaba mitad hecha de día, mitad hecha de tierra

llegaba, llegaba, llegaba

llegaba, llegaba, llegaba

llegaba hecha rojo, retazos negros y amarillos

la boca hecha lluvia y locura de su silencio de 600 días

y llegaba

llegaba con su labio inferior rozando mi dedo

y su labio superior independiente de verano

y llegaba, llegaba, llegaba,

llegaba con un pedazo de perfume

y con una revolución perdida

y llegaba

con una causa memorable

y un carnaval de espinas y un fututo

y una espalda inadaptada a los latigazos

y llegaba, llegaba

y llegaba, llegaba, llegaba

con un bolso lleno de cocodrilos

o sacando palomas o conejos del sombrero

llegaba hecha alfombra de aserrín

el  6 de noviembre en Guatemala

llegaba llovizna

cocinando venganzas a fuegos lentos

llegaba altísima

por entre las matas de guanábana

llegaba vestida de azul

como loca destruyendo altares

como loca, escribiendo en las paredes

bañada de trenes

enfurecida y bendecida

despertando de las pesadillas

y con dos amores

llegaba, con una lata de pintura verde

o con millones de ataúdes

a veces vacíos, algunos llenos.)

que era blanquísima y tenia las mejillas rosadas por el frío, y lloraba. Solo sé que se llamaba Ashley, que la vida le ofreció muchísimos cosas en una ciudad donde todas las mujeres tienen 28 años y son muy interesantes, y que ahí estaba la carne, tomando impulso, para dar, otra vuelta, otra vez, y otra vez y.

Santo Domingo, Miami, Nueva York

Septiembre 2001- Febrero 2002

 

 

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