Juan Antonio Alix
(Moca, 6 de septiembre 1833- Santiago de los Caballeros, 15 de febrero 1918)

 

EL FOLLÓN DE YAMASÁ

Siento mucho relatar
Lo que al fin relato hoy,
Porque ya dirán que soy
Amigo de exagerar;
Y el que me ha de murmurar
Desde ahora ya sabrá,
Que tres pitos se me da
Que figuren que es un cuento
Lo que pasó en el convento
Del pueblo de Yamasá

Pues un día de la Asunción
Etando yo en Yamasá,
Vino el Cura de Boyá
A celebrar la función.
A mediado del sermón
Hubo allí un pelotero
Que hasta vino un tal Peguero
Que es el Jefe del lugar,
Queriendo allí disparar
Un trabuco naranjero.

Un ahito que por cierto
Fué a gozar de la función,
Se Largó allí un follón
Que hedía a perro muerto;
Yo no diré que es incierto
Que estuve al perder el tino,
Pues el follón tan dañino
De aquel ahito infeliz
Me picó en la nariz
Como un ají montesino.

Del púlpito descendió
De cabeza el reverendo,
Y al caer iba diciendo:
"Qué peo se han tirado, fó!"
Y al sacristán que le dió
Esa brisa tan impura,
Dijo "fó! y es de asadura,
Aquí no lo aguanto yo!;
Y en seguida se tiró
De cabeza tras del cura.

Como el campanero es ciego
Al oír la corredera,
Sin averiguar siquiera
Comenzó a tocar a fuego.
Salió el cura sin sosiego
Con la frente en un chichón
Gritando más que un lechón
Y preguntando igualmente:
"¿Quién ha sido el indecente
Que se largó ese follón?"

A una vieja de la Jagua
Le tumbaron el pañuelo,
Y se vio caer al suelo
Una peineta de yagua;
Dejaron allí una enagua
Por el maldito follino,
Que, por tener palomino.
Nadie la quiso tocar;
Al Alcalde del lugar
Le aplastaron el gallino (Bombo).

Según la opinión del cura
Y del sacristán también,
El follón fué de lerén
De mondongo, o de asadura.
Pronto irá a la sepultura
Quien soltó ese marrano,
Pues si no se hallaba sano
Ese maldito cochino,
No debió en lugar divino
Follonear así al cristiano.

Después que aquello pasó
Y que fué calmado todo,
Dijo el cura de mal modo:
"Ese follón me mató!
Pero ahora quiero yo,
En bien de la religión
Echarle la excomunión
Si no declara al. momento,
El que vino a este convento
A largarse ese follón".

Salió un viejo setentón
Hinchado y descolorido,
Y al Cura dijo: "yo he sido
El que me tiré el follón.
No fué esa mi intención
Le digo, Padre bendito,
Sepa usted que estoy agito
Y creo que no tengo cura,
Calcule que es de asadura
Que comí cuando chiquito".

El sacristán dijo al cura
Saltando y con alegría:
¿Mi amo, no le decía
Que el. follón fué de asadura?
Tú tienes razón criatura
Son buenas tus condiciones,
Rogaré en mis oraciones
Al Divino Sacramento,
Que no salgas del convento
Para que huela follones.


Santiago, 1882.


LOS MANGOS BAJITOS

Al simpático y popularísimo "Listín Diario",
el periódico más interesante y de más circulación
que ha tenido el País.

Vamos a ver lo que dice don Martín Garata.


Dice don Martin Garata,
Persona de alto rango,
Que le gusta mucho el mango
Porque es una fruta grata.
Pero treparse en la mata
Y verse en los cogollitos,
Y en aprietos infinitos...
Como eso es tan peligroso,
El encuentra más sabroso
Coger los mangos bajitos.

Don Martín dice también
Que le gusta la castaña,
Pero cuando mano extraña
La saca de la sartén,
Y que se la pelen bien
Con todos los requisitos;
Pero arderse los deditos
Metiéndolos en la flama.
Eso sí que no se llama
Coger Los mangos bajitos.
Por eso la suerte ingrata
De la Patria no mejora
Porque muchos son ahora
Como don Martín Garata,
Que quieren meterse en plata
Ganando cuartos mansitos
Con monopolios bonitos,
Con chivos o contrabando,
O así, de cuenta de mando,
Coger los mangos bajitos.

Cuando hay revolución
Maña es la más antigua,
Despachar a la manigua
De brutos a una porción.
Que al mandarlos algún don
Ya se marchan derechitos,
Y los dones quietecitos
Cada cual queda en su casa.
Para cuando todo pasa,
Coger los mangos bajitos.

Cuando el toro está plantado
Se verán miles toreros,
Allí en los burladeros
Con el pitirrio apretado.
Cuando el toro otro ha matado
Al punto salen toditos,
Echando vivas a gritos
Y a empuñar buenos empleos,
Que son todos sus deseos
Coger los mangos bajitos.

Dejen ya la maña vieja
De mandar al monte gente
Para tumbar presidente
Sin dar motivos de queja;
Que la prudencia aconseja,
Que vivamos tranquilitos,

Como buenos hermanitos,

Que mucha sangre ha costado
Y la ruina del Estado
Coger los mangos bajitos.


Y que vean lo que ha costado
La tumba de dos poderes,
Que han muerto miles de seres
Que la tierra se ha tragado.

Cuántas viudas no han quedado,
Y huérfanos infinitos!
Cuántas miserias y gritos!
Y cuánta sangre correr!...
Por unos cuantos querer
Coger los mangos bajitos.

Ahora lo que han de hacer
Echarlo todo al olvido,
Y al Presidente elegido
Ayudarlo a sostener.
Y evitar que vuelva a haber
Más viudas y huerfanitos,
Más crímenes y delitos,
Y lárguense a trabajar,
Los que quieren,
SIN SUDAR,
Coger los mangos bajitos.


Viva la paz! Viva la Unión!
Y abajo los cogedores de mangos bajitos!
Allé, Allé, a buscar qué hacer,
Y dejen al país tranquilo!


Santiago, Mayo 18 de 1903.

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